
Dicen que en Derecho todo es opinable. Pueda que sea cierto, pueda que no. Si alguien escribe una barrabasada jurídica debe atenerse a las consecuencias, esto es, a artículos críticos, opiniones, mayor o menos nivel de ventas, e inclusive concepciones que cada lector se forma respecto del autor.
No obstante, esto es un tanto distinto a ofrecer un libro que busque comentar o analizar todo un cuerpo normativo y que, al final, prácticamente se limite a reproducir el texto legal en el comentario. Tal parece que la molicie por investigar y escribir ya es algo muy común en los libros jurídicos. Al respecto, es conocido el caso de un autor que tiene la mayor cantidad de libros publicados sobre derecho procesal civil, pero que el 90% del texto a lo largo de todos los libros vienen a ser citas bibliográficas textuales.
Por ejemplo, si yo compro un libro que promete analizar el nuevo Código de Protección y Defensa del Consumidor, yo espero encontrar reflexiones con una mínima calidad, que pueda ilustrar adecuadamente sobre los complejos temas que regula la nueva normativa. Claro, tampoco puedo ser tan exigente: ¿cómo es posible que en menos de dos meses aparezca un buen libro sobre el tema (el Código se publicó a inicios de septiembre)? Aún así, me animé a hojear la obra "Análisis al Código de Protección y Defensa del Consumidor", cuyo autor es Esteban Carbonell O'Brien, con la firme convicción ¡ay de mí! de comprarla.
No obstante, grande fue mi sorpresa al ubicar el tema de las cláusulas abusivas (artículos 49 al 52) y advertir cómo es que el autor, en el comentario del artículo, transcribe íntegramente el texto y luego... ¡lo parafrasea! Pero vamos -pensé-, hay que darle otra oportunidad. Consulté el índice y fui a la página 150 para leer qué es lo que había desarrollado sobre el tema de los transgénicos (sobre todo sobre una reciente y muy criticada jurisprudencia de Indecopi sobre el tema), pero mi indignación fue mayor: el abordaje del tema es totalmente precario, falto de sustento y, encima, parecería que el autor quiere burlarse de los lectores. Me permito transcribir el inicio del comentario del artículo 37, referido al etiquetado de los alimentos genéticamente modificados, que a la letra dice:
"Los alimentos que incorporen componentes genéticamente modificados deben indicarlo en su etiqueta".
Muy bien. Y el comentario dice:
"El artículo en comentario establece que los alimentos que incorporen componentes genéticamente modificados deben indicarlo en sus etiquetas.
Es decir, los alimentos que hayan sido modificados genéticamente debe de ser indicado en las etiquetas del producto. Para evitar que el consumidor sea engañado.
Sin embargo, cabe preguntarnos ¿Cómo se puede demostrar fehacientemente que un producto incorpora tal elemento?
Demostrarlo sería muy difícil, pues en el país no existen herramientas o laboratorios que permitan establecer y certificar si un producto es trnasgénico o no.
Por lo tanto, solo nos queda confiar en la buena fe-lealtad de los proveedores y creer en el etiquetado y rotulado del producto, según lo que nos establece la buena fe-creencia de los consumidores
(...)" (sic).
Esto fue demasiado para mí. ¿Cómo es posible que alguien serio pueda publicar esto? Es una burla, es una ofensa al lector que ya ha pasado por el nivel primario de cualquier colegio. Es, en verdad, un libro que habla sobre el consumidor pero que estafa al consumidor que lo adquiere. Y la editorial (que es Jurista Editores) tampoco se salva. ¿Es que acaso pueden publicar un monumental libro de Guido Alpa y, a la vez, este manual tan primarioso? ¿Qué pretenden? ¿Sorprender al consumidor publicando antes que nadie un libro sobre el nuevo Código? Señores de Jurista Editores: no se pasen, pues. Está bien que en Derecho todo sea opinable, pero con un mínimo de calidad por favor. Por debajo de ese nivel no pueden sacar algo al mercado.
En fin, felizmente no pagué los 70 soles que pudieron ser los peor gastados de toda mi vida.
Increíble lo que cuentas Renzo, con algo tan importante como el Código. Al margen de los afanes políticos que estuvieron detrás de su creación, que todos conocemos, y las múltiples imperfecciones, mal que bien es la norma vigente que regula actualmente las rel. de consumo. Y merece un estudio serio o por lo menos didáctico (para los consumidores), pero lo que posteas es una burla.
ResponderSuprimirLo de los transgénicos lamentable, un tema tan rico y también debatible.
¿Una posible denuncia en materia de consumidor? Mi primera impresión es que no es un tema de idoneidad, sino mas de calidad y según la interpretación hegemónica allí no nos podemos meter (salvo peligre la salud). A menos que se pueda hablar de publicidad engañosa, depende de cómo se publicitó y aún así jodido el tema...
Lo difundiré para que nadie lo compre jeje.
Un abrazo y saludos a todos, gracias por el dato.
Gracias por responder, apreciado Rodrigo. En efecto, se trata de una verdadera mofa al lector. Más allá de una hipotética denuncia ante Indecopi (que tú bien has descartado y yo no me atreví a sugerir), es mejor estar prevenidos para no gastar en este libro.
ResponderSuprimirAbrazos,
Renzo
Creeme Renzo que cuando tuve noticias sobre este libro, pensé exactamente lo mismo ("¿ Cómo puede hacerse una exégesis seria de un texto normativo luego de sólo 2 meses de publicación y en una extensión de 700 páginas?"). Suponía que algo así sería, gracias por ahorrarnos la molestia de revisarlo.
ResponderSuprimirY sí... así como ese prolífico autor de derecho procesal civil que publica en una editorial comercial harto conocida (y todos sabemos quién es), hay otros más... lamentable por los estudiantes de pre grado, que por su inexperiencia, terminan topándose con esos textos, en detrimento de aquellos rales dogmático del derecho.
Saludos
parece que el autor de este blog no conoce de cerca al Dr. Carbonell. debería informarse más y espero si es digno publique este comentario.
ResponderSuprimirSeñores como puede un estudiante querer corregir a un distinguido abogado? solo queda pensar que lo hace por envidia ajena o para hacerse conocido, que pena que este muchachito lance diatrivas sin pensar en las consecuencias legales...
ResponderSuprimirUna sana crítica a este "señor" Cavani utilice su tiempo para sacar su titulo de abogado, que bastante falta le hara si el Dr. Carbonell lo denuncia por difamación, aunque este prestigioso abogado no tendrá tiempo para ello..
ResponderSuprimirEstimado lector,
ResponderSuprimirAdmito que mi comentario es bastante duro, pero me reafirmo en todo lo dicho. No tengo el gusto de conocer al Dr. Carbonell; sin embargo, que lo conozca o no, nada tiene que ver con las valoraciones que he hecho respecto de su libro. Jamás he atacado a su persona -a quien respeto sin conocerlo, por cierto-, sino a su producción intelectual vertida en su reciente libro que, en mi opinión, es lamentable.
No vale confundir una cosa con otra.
Saludos,
Renzo
Es correcto, puede ser la más amable de las personas o la más educada, pero ese "libro" (si puede llamarse así) es una estafa.
ResponderSuprimirNi siquiera puedo decir que "el libro" es mediocre, porque en la mediocridad algo rescatable encuentras. Este libro de Carbonell es sencillamente una burla para el lector.
Es lamentable que se ataca un libro sin leerlo en su integridad. Los comentarios del autor del blog y de personas anónimas solo dejan la sensación de su envidia por el autor. Que lástima que no asistieran a la presentación oficial en la libreria Crisol y escucharán las palabras de los Dres. Avendaño y Torres sobre el libro...
ResponderSuprimirLo lamentable de este blog es que solo tiene 6 seguidores y asi hablan de mediocridad !!!! y no me escudo en anónimos...
ResponderSuprimirHe tenido oportunidad de leer íntegramente el texto de Esteban Carbonell (sí, fui uno de los que pagó creyendo que encontraría un análisis profundo sobre el nuevo Código del Consumidor)... y al final he sentido que he gastado mi plata en vano.
ResponderSuprimirFrases desarticuladas e incompletas (plasmadas a lo largo del texto), ideas sin respaldo bibliográfico, lugares comunes, errores ortográficos impresentables, parafraseo del mismo texto de la norma, opiniones de un párrafo para comentar varios artículos del Código, ningún comentario que valga la pena... en resumen, este texto no aporta nada.
Por ejemplo, ¿cómo el "análisis" de las cláusulas abusivas (tema fundamental en el Código) solo le demande al autor pocas páginas de estudio, sin siquiera comentar cada uno de los supuestos de ineficacia absoluta y relativa? Ante la ausencia de este análisis -elemental y necesario si se quiere seriamente publicar un libro sobre el Código de Consumo- me quedó la duda si es que en verdad el autor conoce estos temas. Y creo que mi duda es válida porque los grandes asuntos del Código no han merecido (al menos en el libro de Carbonell) ningún comentario rescatable.
Una recomendación para quienes deseen comprar el texto (no obra) "Análisis al Código de Protección y Defensa del Consumidor" de Esteban Carbonell O'Brien. Antes de pagar su plata, denle una hojeada y lean alguno de sus supuestos "comentarios". Sean "consumidores diligentes", no como yo, que compré apresudaramente y al final sentí que mi inversión no valió la pena.
Mi modesta opinión ha generado más reacciones de las que hubiera podido imaginar. Algunas respaldan mi posición, otras la rechazan, y dentro de estas últimas, hay algunas un tanto destempladas.
ResponderSuprimirConfieso que hubo dos comentarios que rechacé porque solo se dedicaron a ofender en vez de opinar, lo cual evidentemente no puede ser tolerado.
No tengo ningún ánimo en seguir con este tema pues no hay mucho más que decir. Tan solo quería hacer algunas aclaraciones a los personas que se tomaron un tiempo para escribir en este pequeño espacio, a quienes les agradezco por su deferencia.
1. No conozco al Dr. Carbonell e ignoro completamente su trayectoria profesional o académica, por tanto ni lo envidio ni lo admiro. Tan solo revisé su libro y me motivó escribir algunas apreciaciones.
2. El hecho que sea estudiante no me impide en lo absoluto criticar a un abogado, sea o no distinguido, conocido, reputado o mediocre. Ciertamente, no creo en "vacas sagradas": cualquiera puede ser pasible de una crítica, y me siento plenamente capacitado de hacerlas así mi contendor tenga todos los títulos y diplomas habidos y por haber.
3. Tengo derecho a la libertad de expresión, la cual he ejercitado dentro de sus límites. Por tanto, no he difamado a nadie (veo que este tipo de imputaciones están muy de moda).
4. Mi formación jurídica se ha orientado a no tener indulgencias de ningún tipo, privilegiando más bien la crítica y la rigurosidad. Creo que sin este espíritu, en Derecho, como suele decir mi maestro, solo se averiguaría, nunca se investigaría. Más aún cuando en el Perú tenemos una cultura jurídica precaria.
Y en mi opinión, el mentado libro del Dr. Carbonell no contribuye un ápice para reivindicarla, sino todo lo contrario.
Gracias por sus comentarios.
Renzo
Estoy de acuerdo contigo Renzo y con todos los demás en ese mismo sentido. Sólo cabría precisar que el objeto de la crítica directa es la obra misma. No sabemos la historia detrás del libro, tal vez hubo presiones en los plazos con un contrato ya firmado relativo a la publicación, etc. la posibilidades son infinitas.
ResponderSuprimirSin perjuicio de ello, las editoriales tienen el deber de escoger cuidadosamente el contenido de las obras que publican, y no sólo pensar en su colocación y rentabilidad. No deberían ser conceptos separados, pero a veces parece que lo fueran.
En todo caso, creo que el título más correcto debería haber sido "exégesis" del CPDC o bien "pre-exégesis" del CPDC, pues a veces la organización temática de un cuerpo normativo, tiene algo de valor agregado, pero claro menor que un Análisis, Manual o Tratado.
Finalmente, tal vez el tono del comentario inicial no fue el más adecuado y por ello saltaron las defensas al autor amparándose en argumento relativos a su persona, sin responder a las críticas objetivas contenidas en la obra.
Pero estoy de acuerdo con ustedes en la necesidad de fiscalizar de cerca lo que publican las editoriales, porque finalmente, también hacen negocio, y de ello se puede esperar conductas que no sólo toman a la calidad de la obra como único parámetro de elección.